viernes, 22 de junio de 2012


Ganadores y perdidos

Dr. Roberto Núñez
    El Partido Revolucionario Dominicano, fundado por el Profesor Juan Bosch en 1939 ha pasado por manos de distintos presidentes y candidatos presidenciales, pero nunca por pugnas tan marcadas como la que se está viviendo en estos momentos. Todos tenemos claro que Hipólito Mejía, actual frontal del Partido Revolucionario Dominicano, PRD, sin discusión alguna perdió toda la popularidad que lo acompañaba tras salir en el 2004 del Palacio Nacional con solo un 3% de aceptación general. Su liderazgo se vió afectado por la campaña en su contra dirigida por el Partido de la Liberación Dominicana, PLD, que desde entonces se ha mantenido en el mando.

    Miguel Vargas Maldonado por su parte, tras este acontecimiento se destacó por una corriente dominante de liderazgo cimentado en la organización, renovación y rescate de su partido, un liderazgo de nuevas esperanzas y visiones políticas encaminadas a ideales de carácter democráticos.



    Su nueva visión buscó fortalecer las negociaciones y difuminar las diferencias que presentaba el PRD en aquel entonces. De esta manera se caracterizó por finalmente ser la cara de una verdadera oposición constructiva con propuestas no vanas y soluciones reales a los problemas a los que aún se enfrenta el país en general.

    La figura de Miguel Vargas Maldonado representó el líder no solo de los comités perredeistas sino también de mujeres y jóvenes con una visión distinta de unificación y poder, creando un nuevo liderazgo que lo convirtió en la cabeza del PRD, principal opositor del PLD pero que aun así no logró compenetrarse con el pueblo ni llegar a ser presidente de la República.

    Como nada dura para siempre, Hipólito Mejía fue escogido nuevamente como el Candidato Presidencial por el PRD, decisión asumida por Vargas Maldonado de manera pacífica y patriótica a pesar de estar en desacuerdo y no haber mostrado apoyo a la misma, lo cual no fue una decisión inteligente desde el punto de vista estratégico en la política y que parcialmente marcó la historia del PRD en un antes y un después, que claramente dividió internamente el partido en dos y que evidenció conflictos venideros que hasta el día de hoy causan revuelo y que podemos identificar como uno de los primordiales obstáculos en las pasadas elecciones electorales en las que el PRD fue derrotado por el PLD.


¿Estadistas o simple políticos?  

 
La derrota perredeísta, esperada por muchos y sufrida por muchos otros, debilitó el liderazgo de Vargas Maldonado como presidente de su partido mientras que por el otro lado fortaleció a Hipólito Mejía, quien durante todo ese proceso se mostró capaz de movilizar y dirigir grandes masasde jóvenes, mujeres y movimientos de apoyo y cuyo comportamiento ha evolucionado, mostrando un manejo excelente de los ataques en su contra por parte de la prensa y los poderes del estado y cuyos trabajos realizados desde 2004 hasta hoy han aumentado la popularidad del partido blanco en un 13.3% y lo que les hace falta es claridad y restructuración de sus planteamientos social-demócratas.

    Ahora bien, tanto Hipólito Mejía como Miguel Vargas Maldonado han mostrado sus destrezas, aptitudes y fortalezas pero también sus debilidades y flaquezas. Ambos tienen cualidades que nos permiten clasificarlos como malos o buenos políticos, pero dentro del renglón de “buenos políticos”, ¿podríamos llamarlos estadistas?
Dr. Giovanni Fortuna
 
    Un estadista es una persona capaz de superar las adversidades y atender el justo reclamo social, es un líder político con marcada capacidad de liderazgo y reconocimiento de sus limitaciones, creación perenne, clara visión presente y futurística e incapaz de someterse a coyunturas y motines en contra de la razón y la ley. Un estadista puede conducir a su pueblo y difícilmente cuente con el beneplácito de mediocres.

    Analizando el caso del ex presidente Hipólito Mejía, este se caracterizó por sus reacciones y actitudes que no se corresponden con las de una personalidad política respetable, tal como el hablar sin antes pensar o menospreciar e insultara otros, comportamientos que le restaron la confianza del pueblo. Mejía, como la personalidad que es, debe pensar antes de actuar, y aprender, al igual que muchos otros políticos, a priorizar al pueblo y gobernar para ellos antes que para beneficio propio. La crisis interna del PRD y la actitud divisora que tomó ante ésta al divulgar información personal de su compañero de partido Miguel Vargas, evidencian incapacidad de unificación y humildad, incapacidad de decencia e incapacidad de mantener la cordura ante determinadas circunstancias.

Mitín PRD

    Por otro lado posee gran agilidad para movilizar masas con su personalidad carismática y divertida y para llegar a la gente de manera simple. Presentó un plan de gobierno descrito como “integral y aterrizado a la realidad dominicana” y aunque ocasionalmente actúe correctamente, su temperamento y carácter son inestables.


 Volteando la moneda y aterrizando en Miguel Vargas, a su debido tiempo presentó su plan de gobierno que básicamente recae sobre los mismos problemas que pretenden solucionar los demás candidatos, estamos conscientes que por igual tiene la capacidad de movilizar masas y mantener la postura pero desconocemos su capacidad para gobernar todo un país ya que no logró llegar a la presidencia en el 2008. Así mismo, tampoco ha tenido la habilidad para controlar la situación interna del partido, aportar soluciones viables o llegar a un acuerdo con los demás miembros del partido para una futura restructuración.


Origen de la crisis

La situación de crisis actual que está viviendo el PRD, las diputas, los conflictos y diferencias, tienen su origen o raíz en la Reforma Constitucionalde 2003 durante el gobierno de Hipólito Mejía, cuando se vulneraron los principios anti releccionistas que prevalecieron por mas de 40 años.

“Ese fue el punto de partida que utilizó el PRD para desligarse de los sectores liberales e intelectualesen una acción cuyo  único objetivo era que el presidente de turno volviera a presentarse como candidato presidencial, un hecho sin precedentes. Ninguno de los presidentes que hasta ese momento había tenido nuestro partido lo había intentado, incluso en casos en que pudieron hacerlo legalmente.Al mostrarse en desacuerdo con la decisión tomada, se puede asumir que a partir de ese momento el PRD no solamente perdía su esencia democrática, anti-releccionista, sino que a la vez producía un estancamiento en el desarrollo de los liderazgos de relevo que venía avanzando a lo interno del partido”.


    Este nuevo grupo fortaleció el partido recurriendo a recursos propios y a pesar de intentar renovar su imagen descarrilada, el camino fue cuesta arriba porque se enfrentaron con una campaña publicitaria que se encargó de mantener vigente el recuerdo de la crisis de 2003 y sus consecuencias. Pero superando los obstáculos, lograron resultados favorables a su favor logrando posicionar al Partido Revolucionario Dominicana con un 41% de popularidad para mayo de 2008, muy por encima del 14% que poseían al momento de inicio.


Dr. Giovanni Fortuna
    Desde entonces no han cesado las confabulaciones internas entre un bando y otro, atentando en contra de su propio partido para impedir que aumente la simpatía hacia uno de los dos principales líderes y llegando al punto en que fueron saboteadas las elecciones congresuales y municipales de 2010. El partido acusó a Vargas de traidor por supuestamente no respaldar a Hipólito Mejía y como consecuencia de todas estas disputas y acusaciones el PRD fue víctima dela derrota en las últimas elecciones electorales. Y para cerrar con broche de oro, Mejía se autoproclamó el presidente de la oposición y junto a su equipo convocó una reunión donde expresaron su deseo de expulsar a Vargas Maldonado y otros dirigentes del partido, decisión que fue refutada por el Comité Ejecutivo Nacional (CEN).

Ganadores o perdidos

    Desde un punto de vista, el hecho de que existan “ganadores y perdidos” dentro de un mismo partido, podemos traducirlo en tragedia. Los partidos políticos tienen la misión de encaminar la nación hacia el avance y desarrollo, pero qué podemos realmente esperar de personas que en vez de tratar el problema y trabajar por soluciones justas, parecen estar cada vez más enfocados en reforzar los aspectos negativos y equivocaciones de sus “contrincantes”.
 


    La rivalidad entre los principales líderes perredeístas, Miguel Vargas Maldonado e Hipólito Mejía, solo se agrava con el paso de los días y aparentemente todos están a la espera de una fricción interna del partido en vez de una restructuración, que es lo más recomendable por politólogos y expertos en el área.Con esta venidera división, existirán por obligación los “ganadores” y los “perdedores”. Por un lado, existe la conciencia de que Vargas ha perdido popularidad, se ha distanciado paulatinamente de su partido y eventualmente será reemplazado dentro del partido, a pesar de que contaba con la confianza de un gran porcentaje perredeísta que lo sustentaba y que presentó también un plan de gobierno que con un poco más de viabilidad hubiese sido tomado en cuenta.  


Dr. Roberto Núñez
    Sin embargo, cabe resaltar que Mejía ya posee la experiencia gubernativa que al él le falta, por lo tanto, tiene un poco de ventaja.Por el otro lado, contrario a lo que muchos pensarán, creemos también que los que se inclinan por Mejía, serán los perdedores a largo plazo, evidenciando su falta de carácter, rectitud, madurez, democracia. La manera en que han enfrentando a Miguel Vargas siendo el presidente del partido, ignorando su poder y posición, imponiéndoseles, intentando arrebatar su puesto medalaganariamente, menospreciando su figura y culpándolo de traidor bajo la luz pública pone de manifiesto una actitud mediocre, mientras que Vargas ha sido paciente y ha demostrado cordura y sentido de la razón.


Contribuyentes:

2009.1101 Nicole Sánchez
2009.1246 Lisbeth Ortega
2010.0214 Yisel Rodríguez
2010.0297 Ambar Peña
2010.1126 Ericka Hernández



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