viernes, 8 de junio de 2012


Ética y Política en República Dominicana




Ética y política y la relación entre ambos conceptos
Para poder introducir la ética y la política como conceptos relacionados histórica y filosóficamente entre sí, debemos, ante todo, tener una clara definición de ambos tomando en cuenta sus orígenes.
La palabra ética proviene del latín ethicum y del griego ethikós que se deriva de éthos y significa carácter. Es una ciencia y rama de la filosofía que estudia las acciones humanas que determinan la rectitud del hombre, por lo tanto, determina un sistema de normas que conducen a una conducta ideal, envolviendo valores y parámetros como la moral, la virtud, el deber y el buen vivir y cuyo objetivo, según Aristóteles, es alcanzar la felicidad.

El término política, por su parte, proviene del vocablo griego polis. Es una ciencia social y práctica cuyo objeto es la búsqueda del bien común de los integrantes de una comunidad, siendo este su principio y fin ético. De aquí deducimos que todo lo que beneficie o promueva el bien común es correcto y todo lo que los perjudique es incorrecto.

Entonces, partiendo de la noción de cada término, podemos apreciar que ética y política poseen un fin común que es procurar el bien colectivo y la felicidad del hombre basándose en principios morales que deben ser el eje de actuación de los políticos. Su diferencia estriba en que la práctica ética es completamente personal e interiorizada mientras que la política conlleva acciones públicas que deben respetar el marco institucional.



La ética fortalece la política. La ética política regula el proceso para acceder al poder, el ejercicio del poder y los métodos para mantener o aumentar el poder. Ambas nacen y muren juntas porque el hombre es un ser social por naturaleza, por consiguiente, sus actos son de repercusión grupal y no individual.

La ética debe estar siempre presente en la política sirviendo de guía en momentos turbios y una vez se pierde el valor ético, se difumina el objetivo de la política.


Consecuencias de la falta de ética en el Estado

Actualmente están a flor de piel las mentiras que le transmiten los políticos a la nación con la incompatibilidad e incoherencia de sus discursos con sus actos, generando posiciones anti-éticas que luego se traducen en corrupción. Pero si bien el hombre es naturalmente social y el fin de la política es generar el bien común, entonces el hombre necesita de la vida compartida y la comunicación con los demás que ésta le proporciona, motivos que lo orillan a obedecer las normas que la regulan pero una vez se pierden los valores y se sobrepasan las leyes, se pierde la democracia e inicia la corrupción.

Un estado desnaturalizado se fundamenta en el materialismo, la mentira, el egocentrismo, la deslealtad e intolerancia y la falta de valores como austeridad, caridad, patriotismo, veracidad, solidaridad, etc. pero la razón más poderosa, quizá, que provoca que el Estado pierda su carácter ético, es la abundancia de dinero y esa sensación de tanto poder y control. Cuando esto ocurre, el Estado se vuelve impune y quienes lo dirigen se vuelven egoístas, buscando primero el bienestar y satisfacción personal.



La violación de las leyes y la falta de ética en el Estado generan paulatinamente los abusos cada vez más pronunciados de poder, se hacen cada vez más comunes las irregularidades y desigualdades entre los habitantes y en consecuencia se traiciona la voluntad popular, acrecentando la desconfianza entre el pueblo y sus gobernantes.



A largo plazo, un estado sin ética pierde su esencia y su visión del futuro, se desliga de los problemas sociales y se vuelve incapaz de gobernar. Los niveles de delincuencia incrementan notablemente y es una situación por la que estamos atravesando hoy. Empero, debemos tener en cuenta que los gobernados no son tan distintos a sus gobernantes, el pueblo escoge personas con intereses comunes y con las que se sienta identificada.


 Nuestra sociedad parece haber olvidado la ley moral que en palabras del filósofo alemán Karl Friedrich Krause, llevan implícita la libertad y el orden: "Haz el bien por el bien mismo". Nuestros políticos ya no viven para la política, sino de esta.

 
Relación entre ética y política en cuatro países

Canadá es uno de los países poseedores de un régimen democrático progresista en el cual la ética juega un papel preponderante, pasando de un concepto a toda una práctica, por consiguiente, las empresas y funcionarios gubernamentales que intervienen en las decisiones políticas, lo hacen conforme con reglamentos éticos y legales previamente establecidos orientados hacia la formulación y ejecución de políticas públicas, generando un ambiente propicio para dar paso a la honestidad necesaria en el proceso y así se pueden contrarrestar las posibles desviaciones hacia la corrupción administrativa.


En Colombia, por el contrario, los políticos están bien distanciados de la ética y en conjunto con los empresarios y funcionarios de Estado han convertido el clientelismo y la corrupción pública y privada en instituciones, arraigadas en lo más profundo de la ética. Las leyes se acomodan a los beneficios personales y se rechaza el diálogo abierto entre la sociedad civil y el estado impidiendo que los grupos sociales mejoren sus condiciones de vida.

Argentina presentaba igualmente desde décadas pasadas una creciente desigualdad entre ricos y pobres como consecuencia de una asimétrica distribución de riquezas y oportunidades de ascenso social, por la inflación originada del gasto improductivo del Estado, la creciente corrupción en los negocios públicos y privados y la expansión de múltiples vías de distribución del narcotráfico, fuentes todas ellas de numerosas nuevas fortunas. Sin embargo, en los últimos años se  ha trabajado en la disminución significativa de la tasa de desempleo y la implementación de una política fiscal prudente que busca disminuir la deuda pública y reactivar la economía.

El Perú atraviesa por una crisis de valores que es a fin de cuentas la crisis del sistema político. La inmoralidad reina en todos los sectores de la sociedad siendo la ética nada más que una palabra. Quienes participan en la vida política deben dominar la capacidad de desprendimiento, aprender a pensar en la colectividad, tener el don de la vocación de servicio para servir al pueblo y no servirse de él.

Contribuyentes

 
2009.1101. Nicole Sánchez
2009.1246. Lisbeth Ortega
2010.0214. Yisel Rodríguez
2010.0297. Ámbar Peña (No trabajó)
2010.1126. Ericka Hernández

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